Ni Tu Eres Un Principe Ni Yo He Perdido Un Zapa... 【Must See】

—Es un mocasín, Marco. Y no corro por un baile real, corro porque si llego tarde otra vez, mi jefa me convierte en calabaza, pero de las que van directo al paro.

Elena lo miró de reojo. No había purpurina, ni castillos, ni promesas de amor eterno. Había un tipo normal, con los zapatos algo mojados, ofreciendo un refugio contra la lluvia madrileña. Ni tu eres un principe ni yo he perdido un zapa...

—Solo intentaba ser amable —dijo Marco, encogiéndose de hombros—. Te vi corriendo para alcanzar el bus y pensé que se te iba a salir el tacón. —Es un mocasín, Marco

—Mira —dijo él, rompiendo el hielo—, acepto que no soy un príncipe. De hecho, mi "carroza" es ese autobús que viene ahí y tiene un rayajo en la puerta. Pero tengo dos billetes de metro de sobra y un paraguas que cubre a dos personas. ¿Eso cuenta para algo? No había purpurina, ni castillos, ni promesas de

—Trato hecho. Nada de cristal. Solo café del malo en la máquina de la oficina si volvemos a vernos a la salida.

Esa mañana, la lluvia de abril había decidido hacer acto de presencia. Marco sacó un paraguas grande, de esos que parecen familiares, y lo extendió sobre ambos.

Ambos se conocían de vista. Eran los "eternos del 42", esos desconocidos que comparten trayecto cada mañana. Él siempre con su café en mano y ella con un libro diferente cada semana.