El frío de la mazmorra no era nada comparado con el frío de la traición. , conocida injustamente como la "Villana de la Corona", miró su reflejo en el charco de agua sucia de su celda. Ya no era la joven ingenua que creía en el amor del Príncipe. El Reloj de Arena mágico que ella misma había volteado en sus últimos segundos de vida —aquel artefacto que susurraba secretos del tiempo— brilló intensamente en su mano izquierda, marcando el inicio de una nueva cronología . Aria no había muerto. Había retrocedido .

"El tiempo ya no es mi enemigo", susurró , "es mi arma".

La Villana sonríe, sosteniendo el reloj de arena en su mano, lista para reescribir su destino.

Es el año 1025. Aria ha vuelto al día del baile de compromiso, el mismo día que inició su caída.

Aria localiza al verdadero antagonista del manhwa , el duque que planea el golpe de estado. Esta vez, Aria no se casará por amor; usará su conocimiento del futuro para gobernar el tiempo y destruir a quienes la destruyeron.