Mientras A&F mantenía precios altos y una estética rígida, gigantes como H&M, Zara y Forever 21 ofrecían tendencias inmediatas a una fracción del costo. La generación Z ya no quería parecerse a un catálogo de 1998; quería individualidad. La Caída y la Reinvención

En 2004, la empresa pagó 40 millones de dólares para resolver una demanda colectiva que alegaba que discriminaban a solicitantes de empleo de minorías, relegándolos a puestos en el almacén donde no fueran vistos.

Para 2014, las ventas se habían desplomado y Jeffries dejó la empresa. La marca se había convertido en una caricatura de sí misma. Sin embargo, lo más fascinante de la historia de Abercrombie no es su caída, sino su .